La crisis del COVID19 ha transformado el futuro que vislumbrábamos y que se enmarcaba en una escalada imparable, iniciada desde la revolución industrial hasta nuestros días: producción y consumo entendidos en un marco lineal de usar y tirar. 2020 no iba a ser menos, iba a ser ‘más’. Pero, de repente, el mundo ha parado. O mejor dicho, el hombre ha parado, el planeta no. El planeta, pese a nosotros, ha respirado.

El confinamiento ‘social’ ha servido para reflexionar no ya sobre el futuro que queremos (y que esperábamos en 2020), sino el futuro que (realmente) necesitamos y que se enmarca en un modelo de economía circular que replantee cómo producimos, cómo consumimos y de qué manera transformamos aquello que hemos utilizado y no necesitamos. No ha de ser un deseo, debe ser una obligación y centrar el debate económico. Y en este contexto de urgencia, la gestión del residuo se revela no solo como un ámbito esencial, sino clave para que el futuro no se colapse y respire. Y la sociedad (y la economía) con él.

La celebración de IFAT 2020, reprogramada por la organización para el mes de septiembre, será uno de los eventos imprescindibles que trasladará a los profesionales este nuevo marco de acción en el que las tecnologías para el tratamiento de residuo deberán dar respuesta a este nuevo desafío. Será el momento en el que desde Bianna Recycling compartiremos con el sector, empresas, organismos e instituciones todo lo que estamos preparando y que supone un nuevo paso hacia una gestión de los residuos altamente eficiente y rentable.

En respuesta directa hacia la necesidad de proyectar nuevas soluciones para problemas ‘viejos’, IFAT será el escenario en el que tendremos la ocasión de presentar en exclusiva para el sector una nueva división de actividad: ThermoValue Solutions. Con Thermo Value Solutions subimos un nuevo nivel para el tratamiento del residuo con procesos térmicos innovadores, de alta capacidad y desarrollo, preparados para actuar en cualquier parte del mundo y que ponen el foco en el tratamiento térmico del residuo para obtener el máximo volumen de materiales valorizables y Combustible Sólido Recuperado que permita alimentar plantas con una gran dependencia energética (cementeras, eléctricas, etc.).